Andrea

Nadie se dio cuenta porque un problema de salud mental no es algo que se vea

Desde muy joven, Andrea se sentía insegura y luchaba con lo que ella describe como pensamientos extraños. Se consolaba con el amor y la fuerza de su madre, pero cuando ésta falleció a los 15 años, la soledad y la tristeza que sintió Andrea fueron devastadoras. La depresión que desarrolló Andrea afectó a todas las áreas de su vida.

Nada me daba placer ni felicidad. Poco después empezaron los atracones. Me sentía tan vacía que iba a mi despensa y me lo acababa todo en cinco minutos, me sentía bien haciéndolo. Pero poco después llegaba el sentimiento de culpa y tenía que ir a vomitarlo todo.

Al crecer, Andrea tuvo problemas de baja autoestima. Para ella, era muy importante su aspecto físico. La bulimia empezó a formar parte de su vida.

A pesar de tener bulimia, me mantuve en un peso normal. Nadie se dio cuenta porque un problema de salud mental no es algo que se vea.

Con el paso del tiempo, se dio cuenta de que se estaba haciendo daño a sí misma y que si no se salvaba nadie lo iba a hacer.

Andrea empezó a comer bien y a hacer ejercicio. Pero todo dio un giro y se obsesionó con el ejercicio, contó calorías y quiso perder más y más peso. Perdió tanto peso que los demás se dieron cuenta.

Su padre le dijo que se le estaba yendo de las manos, ya que sólo comía 500 calorías al día.

Es la primera vez que sienta que las cosas me iban bien. La anorexia es un trastorno alimenticio que es más visible físicamente, así que me sentí vista por primera vez. Pero mi cuerpo intentaba gritar que necesitaba ayuda.

Deconstructing Stigma participant Andrea - person sits by river with big tropical leaves in background

A raíz de la anorexia, su padre la llevó a un nutricionista y a un psicólogo. Por primera vez, se sintió aliviada al darse cuenta de que no estaba sola.

Andrea empezó a recuperar peso, pero empezó a sentir que se veía gorda de nuevo y el ciclo repetitivo volvió. La bulimia volvió a formar parte de su vida, pero lo superó con Dios y con la ayuda de la medicación y la terapia.

Con el paso del tiempo, le vinieron muchos pensamientos extraños y rumiantes. Sintió curiosidad por lo que sentía y buscó en internet para saber qué le pasaba y se dio cuenta de que lo que experimentaba era ansiedad.

Andrea llegó al punto de no querer vivir, porque sentía que estaba en constante peligro y su mente estaba invadida por el miedo. Esto hizo que se le diagnosticara un trastorno obsesivo compulsivo.

Una combinación de terapia psicológica y de medicación la ayudó a estabilizarse y a sentirse mejor.

Sé que tomar la medicación no va a hacer que me recupere mágicamente. Estas pastillas me ayudarán, pero yo también tengo que hacer el trabajo.

Actualmente, Andrea nunca se ha sentido mejor que como se siente ahora. Sabe que es importante ir al psicólogo, pero lo más importante es lo que haces para romper los patrones de tu vida que no son saludables.

Dios se convirtió en el centro de mi universo, llenó mi vacío y lo llenó de amor. Si nadie me salva, tengo que salvarme a mí mismo. No es mi culpa lo que me pasó, pero es mi responsabilidad.

Andrea quiere hablar de salud mental para ser el apoyo de los demás que ella no tuvo.

Tener un diagnóstico no me define. Con o sin él, puedo ser una persona funcional y puedo cumplir mis sueños.