Jimena

No siento vergüenza por ser una sobreviviente del abuso. Me siento orgullosa de haber superado el trauma y de estar sanando.

Desde pequeña Jimena sabía que había algo que le impedía sentirse bien.

Cuando era pequeña, volvía a casa del colegio y me encerraba en casa. Cuando tienes 12 o 13 años y pasas horas sola encerrada en tu habitación, no es normal. Pero como la sociedad no habla de ello, te acomodas a ese sentimiento ... crees que es normal.

Vivió con depresión y ansiedad durante años. En cuanto Jimena comprendió que tenía problemas, empezó a buscar ayuda.

Pasé por varios psicólogos hasta que encontré a mi psicóloga psicoanalista. Era justo lo que necesitaba, porque me hizo encontrar las cosas incómodas de las que no quería hablar.

En la universidad, Jimena estudió psicología y empezó a investigar sobre la pedofilia, pero no sabía qué la llevaba a examinar este tema. Se graduó y ejerció la psicología durante 10 años antes de abrir una cafetería. Sin embargo, llegó la pandemia del COVID-19 y, con ella, el cierre de su negocio y el aumento de su ansiedad.

Durante la pandemia, no sabía qué iba a pasar. Mi padre estaba en Colombia y no saber si lo volvería a ver o qué pasaría, fue muy duro.

En agosto de 2020, Jimena recibió un nuevo diagnóstico y empezó a ver a un psiquiatra que le recetó medicación para acompañar su tratamiento psicológico.

Deconstructing Stigma participant Jimena - Person in flowery shirt leans agains metal wall

A través de la terapia, Jimena ha trabajado los efectos del abuso sexual en la infancia y ha llegado a comprender que el trauma se manifestó de maneras que no podía entender en ese momento, de ahí su intriga durante la universidad.

Una noche tuve un sueño en el que veía a un hombre vestido de negro con un sombrero: ahí lo supe, era mi ansiedad convertida en figura. No siento vergüenza por ser una sobreviviente de los abusos, me siento orgullosa de haber superado el trauma y de estar sanando.

Aunque su familia no reaccionó mal ante los problemas que atravesaba, siempre notó que no entendían realmente cómo se sentía.

He visto el miedo en los ojos de mi familia. No entendían por qué venía del psicólogo y me encerraba en mi habitación a llorar.

Jimena ha escrito e ilustrado el libro para abrir los ojos de padres e hijos sobre la enfermedad mental.

Hice el libro para mi familia. Nos abrió una puerta. Mi madre adoptó el libro, lo sintió como suyo. Conecto mucho con el dolor de la gente. Eso no era bueno para mí como terapeuta. Al soltar el malestar de los demás, puedo ayudar más, me siento mejor.

Jimena ha puesto en marcha una marca de diseño textil mientras sigue abriendo puertas con su libro para que más personas conozcan sobre salud mental y puedan buscar ayuda en busca de una vida mejor.

No fue fácil. Tuve que responsabilizarme de mí misma, de intentar tener la mejor calidad de vida posible. Cuando consigues ayuda, te dices a ti mismo: ‘Esto es lo que se siente al no vivir con angustia las 24 horas del día, esto es lo que se siente al no sentirse triste las 24 horas del día.’ No tienes que esperar el permiso de la sociedad. Puede ser difícil, pero para mí vale la pena todo.