Sylvia

Sylvia

Pasé por este proceso sola por culpa del estigma

2012 fue un año muy duro para Sylvia: a su tío le diagnosticaron una enfermedad, empezó a tener muchas dudas sobre sí misma, le costó adaptarse, rompió con su pareja y tomó la decisión de dejar su trabajo.

Esto le causó mucha ansiedad, pero no buscó la ayuda que necesitaba. En su lugar, se automedicaba para reducir los síntomas de ansiedad.

No tenía las herramientas para afrontar mi ansiedad y no tenía las palabras para identificar lo que sentía. Cuando vivía en Guayaquil, sentía que no encajaba con lo que la sociedad te pide o con las expectativas que debes cumplir.

Sentía que mi mente era más curiosa y que no encajaba con mis compañeros. Me sometí a esa presión y eso me hizo pensar demasiado. No me permitía distinguir entre la realidad y la percepción.

Tomó la decisión de demostrarse a sí misma que era independiente y decidió irse a estudiar a España. Esta etapa de su vida le produjo sentimientos de autosuficiencia y satisfacción, pero se vio obligada a regresar a Ecuador. Volvieron los sentimientos de frustración, sobre todo en el ámbito laboral.

A los 29 años, su tía murió repentinamente. Este suceso fue un shock para ella, que la llevó a tomar la decisión de acudir regularmente a terapia conversacional. Comenzó el proceso terapéutico en silencio y por su cuenta. Al principio le daba mucho miedo porque la terapia empezó a sacar a relucir cosas de las que no quería hablar.

Aprendí a aceptar cosas que antes me costaba aceptar y a quererme a mí misma sin machacarme mentalmente todo el tiempo ni dejar que mi mente me dominara todo el tiempo por los pensamientos que tenía.

Participant Sylvia - person with long dark hair smiling with crossed arms in front of a fence outside

En terapia, aprendió a identificar los días en que no se sentía bien y a escucharse a sí misma. Empezó a aplicar en su vida diaria herramientas que la ayudaban, como la meditación y llevar un diario. Aprendió a no exigirse demasiado.

Al cabo de unos años, le detectaron un tumor en el ovario izquierdo. La operaron de urgencia y sufrió ansiedad postoperatoria. La ansiedad se manifestaba en forma de dolores corporales, como dolor de estómago, de cabeza y de pecho. No tenía ganas de levantarse y no podía exteriorizar lo que sentía, no sabía cómo.

Muchas de las cosas que hacía para calmar la ansiedad ya no surtían efecto. Sylvia decidió ir al psiquiatra.

Mi historia empezó a cambiar. Te diré la verdad, el proceso no va a ser fácil. Cuando te das cuenta de que hay otra forma de vivir, te das cuenta de que es la que quieres.

Trabaja en su proceso terapéutico cada día, generando conciencia y trabajando para aceptar su cerebro tal y como es.

Pasé por este proceso sola debido al estigma. Un zombi tenía más vida que yo. Estaba insensible todo el tiempo. Pero este mismo cerebro también me ha dado cosas positivas.

Sylvia es comentarista deportiva, periodista, abogada y comercial. Es difícil compaginar ansiedad y trabajo, sobre todo porque es una personalidad muy conocida. La ansiedad puede ser tan grande que no se siente bien y le gustaría cancelar algunos eventos, pero la gente no lo entendería.

En Ecuador no tenemos un sistema de salud mental y aún nos falta mucho para aceptar que la salud mental es una de las grandes epidemias que afecta a muchas personas. No quiero que los demás se sientan mal por tener un problema de salud mental, porque esto no te hace menos que nadie.

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