Francisca
Francisca
Practico lo que predico
Francisca es psicóloga, profesora universitaria y madre. La ansiedad siempre ha formado parte de su vida, describiéndose a sí misma como alguien con una personalidad ansiosa. Ha lidiado con ataques de pánico a lo largo de su vida.
Tener un ataque de pánico es sentir que el mundo se hace más pequeño. Tu cuerpo se apaga, empiezas a sudar, te mareas, sientes una presión en el pecho y sientes que vas a morir.
A lo largo de su vida, el miedo ha intentado interponerse en las actividades diarias de Francisca, pero ella se ha enfrentado a él y ha seguido dando clases, siendo una gran madre y cuidando de sus pacientes. Gracias a la medicación y a la terapia, ha conseguido sobreponerse.
Ser psicóloga clínica y tener un máster en neuropsicología y educación le ha ayudado a gestionar mejor sus crisis, porque Francisca practica lo que predica.
Cuando estoy en clase y siento que me viene un ataque de pánico, les digo a mis alumnos: ‘Por favor, denme un minuto y hagamos un momento de silencio’.
Cuando estoy pasando por mucha ansiedad en casa, también se lo explico a mis hijos. Les digo: ‘Está bien que mamá llore. Mamá está asustada, ansiosa y preocupada por cosas que no tienen sentido’.
Modelar sus acciones es una forma de enseñar a las personas de su vida que está bien no estar bien y que no siempre tenemos días fáciles.
Francisca también habla abiertamente de su trastorno porque sabe que otra persona puede estar pasando por lo mismo y ella puede ser una luz al final del túnel para esa persona.
A pesar de lidiar con los ataques de pánico y la ansiedad, es una persona funcional en su día a día.
Tengo una gran red de apoyo. Son personas cercanas que están conmigo cuando necesito ayuda. Y, sobre todo, sé cuidarme.
Francisca es una persona que se sabe fuerte para mantenerse a sí misma. Cuando la vida se pone difícil, por cualquier circunstancia, sabe que puede abrazarse a sí misma en la alegría y en la debilidad.
Quiero compartir esto con las personas que están pasando por una enfermedad mental. No están solos. Se tienen a ustedes mismos y son su más fuerte aliado.